La educación obligatoria es un camino que está proyectado igual para todos independientemente del ritmo, las capacidades o condiciones personales de cada alumno. Por eso es necesario plantear una buena organización del tiempo de estudio.

Llegados a los 16 años y se abre la primera bifurcación, ¿bachillerato, o formación profesional?

Si se escoge la primera opción, se tienen por delante dos años de codos, con estudios académicos clásicos y enfocados a un examen final: la selectividad.

Por eso durante este proceso es importante la planificación del tiempo de estudio, ordenar las tareas y la propia cabeza, para que no haya un descontrol general que provoca miedos, falsas expectativas, decepciones y sensación de fracaso.

¿Ficción o realidad?

La mayoría de estudiantes que están a punto de enfrentarse al bachillerato saben, intuyen o han oído, lo “difícil, agotador, y duro” que se hace pasar por esos dos costosos años.

Pero, ¿es esto la auténtica realidad, o una autojustificación creada por la procrastinación?

El bachillerato, según los estudiantes, es desmotivador, puesto que hay muchas materias y pocas de la especialidad que han escogido.

Todo el esfuerzo, especialmente en 2º de bachillerato, se enfoca a superar la prueba de acceso a la universidad, como si fuera la única salida posible, con lo que se pierde una edad fantástica para que descubran, debatan, se expresen, experimenten…

Muchos hablan (en los bachilleres agobiados) de constancia, otros tantos hablan de presión, unos de sensación de fracaso y otros de un agobio que les cuesta llevar.

Y es que, evidentemente, hay que ayudar al alumno a organizar el tiempo de estudio, debe aprender a repartir las tareas y hacerlas en el tiempo y momento adecuados.

Algo muy importante que debe ser igual o más primordial que los demás conceptos es ENSEÑAR a los estudiantes a valorar su esfuerzo y su trabajo, más allá de la calificación, y dejar que aprendan a aprender, que avancen en pensamiento crítico y autonomía, y que descubran sus verdaderas vocaciones con independencia de las salidas laborales que puedan llegar a tener.

¿Qué solución podemos darles?

Como siempre se ha dicho: “a grandes males, grandes remedios”, y pensando dar solución a estos problemas se han creado aplicaciones y plataformas digitales como Studeam.  Se trata de una aplicación que ayuda a que el alumno controle y organice su tiempo de estudio para crecer en constancia, sinceridad consigo mismo, disciplina de trabajo y eficacia en su actividad.

Gracias a una buena planificación del estudio se facilita acabar con los bachilleres agobiados y cuidar su motivación. De esta manera aumentamos su capacidad de enfocar esa etapa de estudios como un tiempo de preparación intensa, pero también un tiempo en el que todavía hay cabida para disfrutar y enriquecerse con otras experiencias fuera de lo académico.

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