¿Sobre quién recae la sobrecarga de deberes? Los padres son los principales conocedores de este problema.

Muchos ayudan a sus hijos a resolver los problemas de matemáticas, a leer y contestar preguntas de los textos para Lengua, a entender las expresiones en Inglés, o a hacer las manualidades para Plástica.

La sobrecarga de deberes es cada vez un tema más reconocido. Tanto colegios como institutos tienen presente este problema, pero muy pocos le ponen remedio.

¿Cómo gestionar la sobrecarga de deberes?

sobrecarga de deberes

La mejor forma para gestionar este problema es midiendo y llevando un seguimiento desde el profesorado de la cantidad de deberes que los niños se llevan a casa, y que los padres ayuden a los hijos a hacer una buena planificación y seguimiento de dicha cantidad, cosa nada fácil.

Desde Task&time, como conocedores de primera mano de este contratiempo, decidimos abordar este problema de la manera más eficaz posible.

Nuestro propósito es ayudar a gestionar y planificar el tiempo y la carga de deberes, para que los niños sean capaces de organizar su tiempo y mejorar su rendimiento académico.

Lo mejor de nuestras aplicaciones es que facilitan la adquisición de técnicas de estudio, controlan la sobrecarga de deberes, y verifican un ahorro de tiempo en las obligaciones de los niños en casa.

¿Hasta qué punto tienen que encargarse los padres de las tareas de sus hijos?

 

Realmente no deben encargarse de las tareas de sus hijos,  y mucho menos hacérselas. Los padres deberán saber si sus hijos trabajan y cómo trabajan en casa, y procurar que las condiciones sean propicias para que los hijos hagan las tareas. Pero no ir más allá.

La verdadera función de los padres está en motivar, animar y exigir. Si los hijos tienen voluntad de aprender y hacen lo correcto, es el centro educativo el que debería procurar que los alumnos consigan aprender. A veces los padres tienen que suplir las deficiencias didácticas de algunos profesores, pero sólo como último recurso.

Los padres hiperprotectores retardan el crecimiento y la autonomía de sus hijos y consiguen el efecto contrario que pretenden: los chicos delegan su esfuerzo en los padres y se vuelven más dependientes.

Mucho mejor sería que se limitaran exigir una disciplina de estudio constante, empezando por una adecuada planificación y por una relación de transparencia en la que el chico no tenga miedo a mostrar sus fracasos y se sienta feliz de compartir sus éxitos. Ante padres así, que muestran un verdadero interés por sus hijos y no tanto por sus resultados, los chicos aceptan fácilmente rendir cuentas y se dejan ayudar por ellos. Esto es educar en la verdad y la responsabilidad.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial