Los problemas de la docencia online

En muy poco tiempo, los jóvenes universitarios han tenido que enfrentarse a un modelo educativo para el que no estaban preparados. La docencia online se ha convertido, para muchos de ellos, en una pesadilla. Lo que durante años habían sido mañanas o tardes de biblioteca -en las que el propio horario de la misma ya marca el inicio y el fin del tiempo de estudio-, se han convertido en jornadas sin principio ni final en las que el tiempo cunde menos o casi nada.

No es de extrañar, por tanto, que muchos hayan manifestado su preocupación por los cursos académicos futuros en las redes sociales. Muchos de los usuarios afirman, incluso, que se plantearían matricularse o no, dependiendo de la modalidad, presencial u online, que se oferte. Tal es la fobia que se ha cogido al estudio desde casa por parte de los nativos digitales (hecho que evidencia la gravedad del problema). Todo esto se debe al caos que se ha vivido, a la falta de organización, al no saber qué hay que hacer ni para cuándo. La situación ha generado un gran descontento y una enorme preocupación. En el lado de los docentes encontramos una situación muy parecida: quejas y preocupación por tener que adaptarse de manera tan rápida a un sistema que nunca habían empleado y con unas herramientas que les son ajenas. Tampoco ellos han tenido claro cómo usar las plataformas digitales o cómo comunicarse de manera eficaz con los alumnos. Durante el tiempo de confinamiento, tanto estudiantes como profesores han intentado no quedarse atrás en una carrera para la que no se habían entrenado. Tal vez esto era inevitable por lo inesperado de la situación. Sin embargo, la pregunta es si, de cara al futuro, vamos a seguir dejando que estas situaciones nos sorprendan o vamos a ir preparándonos para ellas.

¿Cómo puede ayudar Studeam?

El principal problema de los estudiantes ha sido la organización y la gestión de su propio tiempo. Cuando no existen las limitaciones impuestas por el resto de actividades del día a día, el tiempo de estudio se diluye a lo largo de las horas hasta casi desaparecer. Los días pasan y las tareas quedan sin finalizar hasta que el estudiante se ve aterrorizado por los plazos de entrega. Es entonces cuando la falta de rendimiento pasa a estar provocada por el agobio. ¿La única forma de evitar esto? La planificación.
Esta actividad es completamente esencial y, aunque antes se realizaba de manera manual, ahora cuenta con herramientas digitales como Studeam, que lo hacen de manera automática y mucho más precisa. De esta forma, el estudiante puede sacar el máximo provecho a su tiempo de una manera realista y teniendo en cuenta el resto de actividades que realiza. La ventaja que esto supone para el estudio online es que permite que el estudiante dedique su tiempo precisamente a eso, a estudiar. Ya no es necesario pasar horas pensando cómo cuadrar todas las entregas o el tiempo de estudio para todos los exámenes. Lo único que el estudiante tiene que hacer es empezar, y Studeam le dirá por dónde hacerlo y durante cuánto tiempo. Resuelto el grave problema de la gestión del tiempo, tal vez los jóvenes puedan mirar con menos temor hacia unos estudios y un trabajo cada vez más alejados de lo presencial.

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