La readaptación del docente a la teleformación está más presente que nunca en la educación.

Los profesores, impartan el nivel o especialidad que impartan se están viendo obligados a renovarse en el mundo digital para, además de seguir los pasos que impone la tecnología, poder ayudar a su alumnado a que entienda y reciba el aprendizaje de la misma forma que si el contenido o clase fuese recibida de forma presencial.

Como ayudar en la teleformación

Guiar

La principal tarea para comenzar a guiar a quien recibe la formación. Hacer un tour, o explicar de alguna forma el funcionamiento de la plataforma o las aplicaciones que se usarán durante la teleformación. En este camino, conseguiremos que el alumno vaya haciéndose con la interfaz y que, no retrase sus tareas por desconocimiento de las opciones y variables que ofrezcamos.

La disposición y la orientación.

Poner a disposición del usuario de la teleformación reuniones para dudas o explicaciones siempre mejorará el rendimiento del alumno ya que, sus ritmos no se verán afectados. Si no es esta metodología la que escojamos, al menos, poner a su disposición un método de consulta con un tiempo corto de respuesta.

Esquema u orden para la organización y seguimiento de los contenidos.

El rendimiento es esencial para no bloquearnos. Si el docente nos da los contenidos en un orden lógico de ejecución, arriesgamos a que el alumno pierda tiempo intentando enlazar los bloques y provocando que la distracción o el mal entendimiento genere un desasosiego o abandono. En su defecto, no hay que olvidar que tenemos que intentar que el esfuerzo del alumno sea palpable, es decir no podemos dárselo todo hecho. Por tanto será tarea de ayuda del docente en la teleformación, conquistar el punto justo de cocción, entre dar todo hecho para ayudar y ejercitar la curiosidad y la mente del alumno.

Seguimiento.

Es mejor corregir en el instante que permitir que se avance sin la revisión de los trabajos solicitados. Ayudaremos a nuestros usuarios de teleformación ofreciendo correcciones periódicas que nos garanticen que nuestro aprendizaje va en la senda correcta. No tendría sentido desarrollar todo el temario si en algún punto del mismo, hemos cometido un error que se haya podido extender a los restantes, puesto que obligaríamos a empezar desde dónde comenzamos a no comprender los contenidos de forma óptima. Para eso nos podemos ayudar de algunas herramientas de reciente creación que permiten hacer una autoevaluación al alumno.

Revisión y evaluación

Muy relacionado con el punto anterior pero, esta vez pondremos un baremo a los trabajos. Haciéndolo por entregas, fomentaremos la motivación del alumno a superarse, y además, al mismo tiempo el propio docente se descargará de trabajo de una forma escalonada. Una relación de mutualismo y cooperación más que clara.

Para concluir, el profesor siempre será la referencia para el alumno, será el guía y la ayuda dónde apoyar su conocimiento, aprendizaje y desarrollo, sea en la modalidad que sea. Por tanto, reside en él, la responsabilidad de apoyar al alumno en todo lo que pudiese necesitar en el campo de la educación.

 

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