La formación online ha experimentado una aceleración forzada por la crisis del COVID-19, y de una u otra forma ha venido para quedarse. Es sin duda un adelanto ya que, permite un aprendizaje rápido, en cualquier lugar, sin restricciones de horarios y seguro en un entorno de distanciamiento social. Las ventajas de este método son indiscutibles.

Cada vez son más los cursos, másters… etc que se ofrecen bajo las libertades del online posibilitando la opción de trabajar al ritmo que uno mismo se marca o en instituciones que de otro modo estarían fuera del alcance. Además, no sólo se extrapola. Ya esta modalidad de formación online a estudios superiores. Sino que, el e-learning, nos ha dotado de facilidades también en situaciones en la que lo presencial se imposibilita para cursos inferiores o educación de menores. Como se ha visto en muchos países de forma casi intantánea por las circuntancias.

Si bien no todo el mundo es partidario de la formación online, ésta ha llegado para quedarse por múltiples factores. Uno de los principales vectores de implantación es la mejora en la tecnología, el ahorro de costes y la predisposición de los usuarios que se sienten cada día más cómodos con los entornos digitales.

¿Cómo gestionar los deberes del alumno en la modalidad de formación online?

A veces, dependiendo de la edad a la que enfrentemos la gestión de las tareas, el ejecutarse puede tomar un camino y otro.

Probablemente para los niños muy pequeños, dicha gestión necesitará de un adulto, ajeno al profesor que vaya, desmenuzando o entregando cada uno de los deberes a realizar para que, una vez terminada la formación online el conocimiento haya sido interiorizado por el menor. No difiere mucho la metodología de la presencial. De algún modo tendremos que plantear los ejercicios como una forma de acudir a clase alternativa o quizás como un juego o competición. El niño tendrá que responsabilizarse y entender que, la ausencia del profesor, al que generalmente respetan y obedecen, sigue ahí de alguna forma. El adulto supervisor se puede beneficiar de una herramienta de gestión de tareas como STUDEAM.

Los adolescentes y estudiantes universitarios tienen una mayor autonomía, sin embargo, se pueden ver sometidos a grandes distracciones o cargas de trabajo excesivas. En algunos momentos por una dilación en los tiempos de ejecución de las tareas conocidas o por una gestión inadecuada por parte del profesorado. Recomendamos una reflexión adecuada de las tareas y una planificación con herramientas como STUDEAM.

En relación a adultos la gestión de tareas es más sencilla. Habitualmente la tele-formación o formación online, es producida ya con orden y seguimientos estrictos, la gestión más complicada es la de marcarte tiempos para no demorar la finalización el estudio concreto que realices. Nuestro consejo es ser realista y calendarizar en la medida de lo posible y adaptado a tu tiempo disponible para esta función el contenido. El resto, se basará básicamente en tu constancia.

En resumen, la gestión de tareas es siempre importante y requiere de constancia y planificación. Nuestra recomendación es siempre ir haciendo las tareas al mismo ritmo que se va haciendo el aprendizaje para reforzarlo y no olvidar lo aprendido. En esto la formación prescencial y la on-line son muy parecidas.

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