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El curso pasado terminó en unas circunstancias complicadas que aparecieron sin previo aviso, y todas las familias tuvieron que adaptarse rápidamente a un escenario que no tenían previsto. A día de hoy, no podemos saber qué va a pasar en este nuevo curso, pero sí podemos prepararnos con calma para que, pase lo que pase, estemos en las mejores condiciones posibles. Por ello, os dejamos algunas recomendaciones para el estudio:

 1. El espacio de estudio. Tanto si las clases son presenciales todos los días, como si se alternan o todo es online, el estudiante necesita un espacio adecuado para trabajar en su propia casa. Muchas personas prefieren acudir a la biblioteca o a un centro de estudio para concentrarse mejor, pero, dadas las circunstancias, es bueno tener un lugar preparado en el hogar.

2. Escritorio y silla confortables. Para un rato, cualquier posición puede ser válida, pero, para estar más tiempo, tu cuerpo agradecerá tener una buena postura, lo que también mejorará tu concentración. La mesa debe ser estable, con suficiente espacio para disponer el material y a una altura que se adapte a tu estatura. Por su parte, la silla debe ser de una altura regulable y que permita que los pies estén apoyados y la espalda firme.

3. Iluminación. Una iluminación adecuada es la mejor forma de cuidar tu vista. La luz debe incidir de manera indirecta, con una intensidad suficiente y, a ser posible, por el lado izquierdo. Lo ideal sería que se tratara de luz natural, aunque hoy en día casi todo el mundo depende de una luz artificial. Además, es importante que cuides mucho los reflejos si trabajas con pantallas.

 

  1. Distracciones visuales y sonoras. Tener a otras personas cerca, la televisión, la radio o, incluso, mirar por la ventana pueden ser una fuente de distracción. La vista se nos puede ir muy rápido a otro sitio, y eso nos hace desconectar por completo de lo que estamos estudiando. Hay personas que pueden concentrarse mejor con ciertos sonidos, sin embargo, suele ser bueno limitar esos estímulos. Si esto no es posible o se necesita la música para ocultar otro tipo de sonido, lo mejor es optar por música instrumental a un volumen reducido.
  1. Uso de la tecnología. La creencia de que un dispositivo como el ordenador, la tablet o el teléfono es enemigo de un buen estudio ya no es aplicable. Tampoco es bueno pensar que todo tiene que pasar por la tecnología. No todas las familias tienen los recursos necesarios para que cada miembro disponga de estos dispositivos electrónicos al mismo tiempo, por lo que es conveniente disponer de horarios y criterios para compartir estos recursos limitados. Por otro lado, no podemos olvidar que, además de herramientas de trabajo, un ordenador o un móvil pueden ser también fuentes de distracción. Si no tienes la disciplina para no pasarte viendo 30 minutos de TikTok, te recomendamos que emplees herramientas para bloquear o limitar su uso durante el tiempo de estudio.
  1. Horario de estudio. Así como es bueno que cada cosa tenga un lugar, es bueno que cada actividad tenga un tiempo. Como todo en la vida, no debe ser algo rígido y debe adaptarse a las circunstancias, pero es bueno que sea estable. Pensar que hay imprevistos y que, por ello, no merece la pena organizarse, es una excusa pobre y tiene consecuencias negativas. Un buen horario es aquel que tiene en cuenta tu ritmo -ya que no todas las horas son igualmente productivas, los descansos que necesitan tu cuerpo y tu mente y que, además, te permite hacer con seguridad tus actividades. Algo que también resulta recomendable es hacer público el horario, porque así evitarás distracciones y las personas sabrán cuándo es un mal momento para interrumpirte. Del mismo modo, puedes ayudarte de herramientas como Studeam para contar con una planificación eficaz y detallada de una manera casi instantánea. Así, podrás dedicar tu tiempo a lo que realmente importa, cumplir con tus objetivos académicos.