El sistema educativo en su conjunto lleva apostando varios años por facilitar la superación de las pruebas educativas y la mejora de los resultados. Si eso se hacía a costa de sustituir el aprendizaje a largo plazo por otro a corto plazo, parecía que no importaba. Así, se eliminaba la obligatoriedad de las pruebas finales para superar el curso y, también, las pruebas para pasar de una etapa educativa a la siguiente. Del mismo modo, la evaluación continua se ha concretado en la pérdida de valor de ciertas pruebas en la calificación final, y no tanto en el estudio habitual de las materias. Los chicos no gestionan su tiempo y no cultivan su autonomía porque, entre otras cosas, el sistema educativo no lo promueve. Para tomarse en serio que es más valioso e importante saber pescar y no tanto recibir pescados, hemos creado Studeam, el planificador del estudio y los deberes. Es una aplicación pensada para crecer en hábito de estudio y que ayudará a los alumnos a hacer lo que toca cuando toca.

En el post anterior, Supervisar el estudio con Studeam, desgranamos la utilidad novedosa de esta herramienta. Ahora, llamamos la atención sobre la alarmante situación educativa en que nos encontramos por posibles confinamientos intermitentes. Educar en autonomía y gestión del tiempo es algo irrenunciable, y no debería haberse despreciado u olvidado. Ahora se ha vuelto una cuestión urgente. Los padres hemos podido experimentarlo en las largas semanas en que nuestros hijos han estado tan cerca, tratando, unas veces, de continuar el curso y, otras, de marear la perdiz. Debemos educar mejor, debemos educar de otra manera. Sin un plan claro de actividades para cada rato de trabajo los chicos se exponen a perder miserablemente el tiempo. Y es lo que hará la mayoría hasta el último minuto, cuando ya no haya remedio. En el sistema educativo presencial, esto se ha ido paliando -y, en muchos casos, disimulando- por las horas de asistencia al centro. Studeam incide en este momento clave del estudio: la planificación de la actividad. Esperemos que los profesores recojan el guante y empiecen a poner el acento en la autonomía del estudiante y en su forma de trabajar. Si no se trabaja esa autonomía, no podrán evitar que sus clases sean mucho menos efectivas en un sistema online o mixto. El grueso del esfuerzo no debe ponerse en reproducir las clases en la pantalla, sino en un seguimiento de la actividad del alumnado y una propuesta muy clara de lo que se ha de hacer.  

Studeam se encarga de hacer esa propuesta clara adaptada a la realidad personal del alumno. Si yo tuviera un hijo al que no le gustara estudiar y él estuviera en su cuarto con las cosas del instituto mientras yo trabajo en el salón, le exigiría ver una planificación de su actividad al inicio y al final del día. No hay que estar encima para que no se distraiga ni para que haga los deberes, sino saber sobre qué preguntarle y poder contrastarlo con su tutor llegado el caso. Si al estudiante le importa la relación con sus padres lo suficiente, entrará en una dinámica positiva de rendimiento diario, y le estaremos ayudando a no perderse, a no agobiarse y a avanzar con tranquilidad en su aprendizaje.

A mi hijo sí le gusta estudiar, es autónomo de una forma bastante innata, pero es pequeño todavía (3º de Primaria) y se pierde fácilmente. Por eso, le ayuda mucho planificarse y tener a la vista el programa que se ha propuesto para los siguiente 90 minutos. El tiempo de una mañana entera en casa era demasiado amplio para él: las horas pasaban y las pocas tareas que tenía se iban dejando para más y más tarde. Mi hijo también agradece, en ausencia de clases presenciales, una guía concreta. Él me abrió los ojos cuando, tras probarla un día por curiosidad, me pidió usar la herramienta: “Papá, cuando veo lo que tengo que hacer y por cuánto tiempo, termino antes las tareas”. Studeam no fue pensado para estudiantes de Primaria, pero en tiempos de COVID, ¡que cada uno haga lo que pueda!

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