Cómo usar Studeam para planificar oposiciones

Los opositores luchan cada día para mantener una correcta disciplina de estudio, en la que organizarse bien y mantener el ritmo es fundamental. Como ya vimos en un post anterior, “Oposiciones y gestión (digital) del tiempo”, Studeam, la app planificadora del estudio, puede ser de gran ayuda en este propósito, pues organiza de forma automática las tareas.  Esto ahorra a los opositores el tiempo de planificación, reduce sus autoengaños y les permite un aprovechamiento máximo del tiempo. Se debe tener presente que esta app es de propósito general, es decir, vale para organizar tanto el estudio de un universitario como el de un adolescente de secundaria o un alumno con TDAH. Por este motivo, vamos a dar unas pistas a los opositores interesados para que puedan saber cómo sacar el máximo provecho de Studeam.

En la configuración de la herramienta, se solicita al usuario que determine dos tipos de horario diferentes: el horario habitual y el horario extendido. El horario habitual es el horario en el que el opositor estudia por defecto. El horario extraordinario, en cambio, lo constituyen las horas que tendrá que emplear el opositor si necesita aún más tiempo del habitual. Nos parece que esta división es muy apropiada para todos los usuarios, por lo que no requiere ninguna adaptación. Si el opositor disciplinado no quiere tener un horario extra, sino que desea trabajar siempre el mismo número de horas (con independencia de las tareas y sus fechas límite), basta con dejarlo en blanco. 

Como el opositor es un tipo de estudiante que no tiene asignaturas como tales, sino bloques de contenidos, lo apropiado será que configure el estudio según estos. Así, si tiene que preparar sesenta temas, lo ideal será introducir un número limitado de ellos de manera inicial, e irlos sustituyendo progresivamente por los siguientes. Es decir, donde un alumno de secundaria pondría “Matemáticas” o  “Física”, un opositor pondría “Tema 3” o “Tema 4”. Según vaya resolviendo estos temas, deberá sustituirlos por los nuevos en la configuración de materias de la aplicación.

 Una adaptación que nos parece importante consiste en no prestar atención a la distinción entre “tarea normal” y “tarea de estudio”, pues ambas se planifican igual y esta distinción tienen nulo valor en el contexto de una oposición (de momento). Basta con marcar siempre “tarea de estudio” salvo que se trata de lo que Studeam considera una “examen”. La tarea de “examen” debería ser traducida en la app de un opositor por “test”, “prueba”, “control” o “repaso”. Es decir, cuando se ha terminado de estudiar un tema (o un epígrafe de un tema), habrá que fijar repasos del mismo con una fecha tope. Entonces, la lógica de planificación colocará los repasos en los tiempos de estudio más cercanos al momento del control o de la prueba.

Si el opositor no funciona con exámenes en este sentido, entonces todas las tareas que él considere como repasos deberá etiquetarlas como “tareas de estudio”, y se planificarán usando el criterio de urgencia (hacer antes lo que antes hay que terminar) y no el de máxima cercanía al momento de la prueba/entrega.

Con pocas adaptaciones, el opositor podrá organizar su tiempo de estudio de manera fácil e instantánea, además de comprobar, en cada ocasión, cuál es su situación (temporal) respecto a los objetivos que él mismo se ha marcado. De hecho, esa será una de las utilidades más sorprendentes de Studeam: que calcula el déficit de tiempo de estudio para los objetivos marcados, invitándonos así a reflexionar sobre posibles cambios en nuestro horario de estudio o también nuestras expectativas.

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